sábado, junio 10, 2006

El personanismo de Mayo: Don Manuel Ruiz de Lopera



Don Manuel Ruiz de Lopera. El nombre provoca congoja al leerlo, pero nada más lejos, Don Manuel ha sido el catalizador de los sueños de muchos sevillanos durante al menos los últimos 10 años.De porte serio, crítico con sus jugadores y adversarios, este admirador del Cristo del Gran poder ha dejado la presidencia de uno de los clubs míticos del fútbol mundial. Un prohombre seguidor del dicho "el dinero y los cojones son para las ocasiones" que puso 900 millones sobre la mesa cuando el Real Betis arrastraba una deuda que lo llevaba a la desaparición.

Las malas lenguas hablan de este sevillano del Fontanal como un usurero que vendía televisores y como garantía de pago tomaba la casa del comprador de la telefunken, esa tele del desarrollismo patrio.Lo que está claro es que el Betis nunca hubiera salido del pozo sin este prohombre locuaz y bizarro.Se trata de habladurías sin fundamento.

Se añorará ese graderío cantando "Hola , Hola," "Hola Don Manué" y el repartiendo estampitas de la Virgen.

Un hombre auténtico que definitivamente debe ser el personaje del mes de Mayo.Entre los argumentos esgrimidos por Ruiz de Lopera para anunciar que deja la presidencia está la actitud de "parte de la afición" el día de la Liga de Campeones ante el Anderlecht que coreó "Lopera bota de oro".

------------------------------------------------------------

Lopera me hizo sevillista con su pelo de muñeca, porque el señorío es mucho más que el dinero, más que una corbata y una chaqueta cruzada. Si el mejor argumento de un líder es el conmigo o contra mí, el victimismo digno de un presidente de autonomía que evoca a la pasión más baja y fomenta reacciones estomacales, sólo acuden a su llamada los que se dicen fieles hasta la muerte, es decir, ciegos hasta el estertor. Ante personajes como él, me veo incapaz de no tomar partido. Son profetas del fútbol, como lo fueron en su día Jesús Gil o Paco Roig, como lo es ahora Dimitri Piterman, que se parodian a sí mismos y no dejan indiferente a nadie, aunque, al final, acumulan más odios que acólitos incondicionales.

Así comenzó Lopera al frente del Betis, tachando de sevillista a todo el que no decía lo mismo que él. Y quizá sea cierto que puso los millones (y la testiculina) que hacían falta para salvar al equipo de la desaparición, pero su megalomanía y su egolatría han quedado patentes, como la de tantos otros, con un nuevo estadio que dejará su nombre en el recuerdo de las generaciones venideras, el Manuel Ruiz de Lopera, hasta que venga otro ídolo de masas con millones y tache su estela, o la relegue a una hurna en el museo del club, para construir un nuevo coliseo con otros apellidos.

Ahora que se va, puente de plata, debo agradecerle que me haya sacado de mi indiferencia. Si antes el derbi sevillano me importaba lo mismo que la Superbowl o la Fórmula 1, hoy tengo que decir que soy solidario, que he desterrado mi indolencia, que en esa lid soy sevillista y que lo soy por no ser ni parecer bético, porque lo que me gusta no es tanto ver ganar al Sevilla, como ver perder al Betis de Lopera. Por cierto, ¿quién es el presidente del Sevilla?

X. Bea-Murguía

2 Comments:

Blogger hartigan said...

Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

7:10 p. m.  
Blogger hartigan said...

pues el presidente del sevilla será un elemento del mismo o parecido pelaje que don manué...es como si te pones a hacer esas consideraciones en madrid. todos tenemos una opinión más o menos parecido sobre don jesús gil, pero claro, la aternativa suponía alinearse con el equipo de don lorenzo sanz, o don florentino, o mendoza, o quién fuera. en mi opinión, todos juegan en la misma liga.
besos
p

7:12 p. m.  

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home